Al comienzo de la primera entrada sobre divulgación, Joaquín nos instaba a la reflexión acerca de los motivos por los que un investigador se debería también interesar por esta. Joaquín mencionaba dos importantes motivos, la necesidad de devolver a la sociedad los resultados del trabajo que han financiado, y la necesidad de satisfacer un derecho humano. Esto, junto con el resto de la entrada, me llamó mucho la atención, y me hizo reflexionar mucho acerca de la importancia de este tema. A continuación, expongo un poco las reflexiones que tuve sobre las razones para hacer divulgación científica.
En mi opinión, el principal argumento que encuentro para fomentar la divulgación científica, además de los dos mencionados por Joaquín, es el bien que puede hacer a la sociedad expandir conocimientos e ideas que se basan en hechos y fundamentos científicos. En nuestro día a día, actuamos en base a unos conocimientos e ideas que en muchas ocasiones no están respaldados por evidencia empírica alguna. Muchas de nuestras acciones se basan en conocimientos poco fundamentados, ideas preconcebidas, habladurías etc., por lo que la difusión del conocimiento científico entre la población general podría ayudar a las personas a tomar mejores decisiones.
Por ejemplo, a la hora de ir al supermercado, tener conocimientos sobre nutrición y salud que estén basados en la evidencia, nos puede servir para tener una dieta mucho más saludable que la que tendríamos si nos basamos en ideas preconcebidas o el marketing elaborado por las empresas. Cuando vamos a una institución de salud privada (una farmacia o un dentista) conocimientos científicos de salud nos pueden ayudar a rechazar tratamientos no basados en la evidencia como la homeopatía. Por ejemplo, en el caso de la economía, que es mi especialidad, divulgar sus conocimientos puede servir para que se hagan políticas que se han demostrado útiles para mejorar el bienestar de las personas. En definitiva, divulgar ciencia puede ser muy útil para la sociedad, hecho que ya debería bastar para convencer a todo el mundo de su importancia.
Esto debería interesar especialmente a los investigadores, que son los que mejor conocen el mundo científico y los que pueden hablar de la ciencia con más conocimiento de causa (haciendo las debidas adaptaciones para que la comprenda un público general). Si los investigadores no hacen la divulgación también se corre el riesgo de que la hagan otros que no comprenden bien las implicaciones y limitaciones del trabajo científico. Por ejemplo, es muy común que personas que se dedican a la divulgación sin estar en el mundillo no comprendan bien las limitaciones de los diferentes artículos, puesto que para ello se requieren conocimientos metodológicos y de la literatura que sólo alguien que esta muy metido en el ajo sabe. También es muy común, especialmente en el caso de la economía, que los divulgadores hagan mucho "cherry picking" por motivos políticos e ideológicos, y que sólo hablen de trabajos cuyos resultados favorecen sus ideas preconcebidas obviando el resto.
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